La mano invisible
Escribir ficción supone la necesidad de inventar un lector. Los escritores miran la realidad para ser vistos mientras miran. Por eso la creación es un modo de imaginar los ojos del otro. Isaac Rosa apuesta en sus novelas por un lector interesado en conocer, a través de la ficción, el mundo en el que vive. Los pliegues de la condición humana responden a situaciones históricas concretas, las intrigas del novelista son un continuo viaje de ida y vuelta entre las obsesiones, la experiencia personal y los comportamientos sociales.
En su última novela, La mano invisible (Seix Barral, 2011), Isaac Rosa lleva la intriga a una implacable reflexión sobre el mundo del trabajo. Narra un espacio de humillaciones íntimas que suele quedar excluido de los relatos. La literatura necesita dotar de sentido humano a sus personajes. Resulta muy difícil contar los procesos de despersonalización y borradura de la propia dignidad. De ahí la importancia del reto asumido por una novela que decide transitar en dirección contraria y contar de manera minuciosa los efectos paralizadores de un trabajo deshumanizado. Los individuos sometidos a una cadena de producción se desdibujan hasta convertirse en una parte más de la maquinaria.
Seguir leyendo en Publico.es – 18 septiembre 2011

Luis García Montero (Granada, 1958) es poeta y Catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada. Es autor de once poemarios y varios libros de ensayo. Recibió el Premio Adonáis en 1982 por El jardín extranjero, el Premio Loewe en 1993 y el Premio Nacional de Literatura en 1994 por Habitaciones separadas. En 2003, con La intimidad de la serpiente, fue merecedor del Premio Nacional de la Crítica.

Me gustan sus ánalisis y sus poemas, leerlos es un placer. Gracias por los buenos ratos que paso cuando lo leo