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Despedida

30 agosto 2010 (3)

El agua no sabe de escrituras. Eso dicen en Rota cuando los temporales se llevan una casa. El mar salta por encima de las rocas y acaba con las paredes que retaron de forma imprudente a la ley de las tormentas y las mareas. Lo que no se atreven a solucionar las ordenanzas municipales, lo arreglan las crecidas de los ríos y la ira del mar. Tampoco entiende de escrituras el tiempo. Pasa sin dejar que nos bañemos dos veces en la misma ola.

Seguir leyendo en Publico.es – 29 agosto 2010

El mar

30 agosto 2010 (0)

El mar es siempre una conversación interrumpida, viene y se va como las palabras pendientes. Salgo por la noche y me acerco a la orilla para terminar la discusión con las olas. La noche del mar parece que está esperando algo, un murmullo de luna, un rostro, la luz de un barco. Recuerdo la maravillosa escena de Amarcord en la que Fellini, bajo la noche marina de la Italia fascista, hace surgir la música y las luces de un crucero en el que navega el sueño de la belleza libre. También la libertad es una conversación pendiente, y por eso el mar se convirtió en una de sus metáforas privilegiadas.

Seguir leyendo en Publico.es – 28 agosto 2010

En la carretera

30 agosto 2010 (0)

De pronto nos encontramos con el atasco. Los dos carriles de la autopista, el derecho y el izquierdo, se llenan de coches. Avanzamos a paso de tortuga histérica, Marruecos a un lado, Europa al otro, y allá en el frente un horizonte de conductores que hasta hace unos minutos parecían el pirata de Espronceda, viento en popa, a toda vela, y ahora se dedican a interpretar por dentro el misterio de la retención. ¿Será una obra? ¿Será un accidente? ¿Un tramo de autovía que falta? ¿Mejor por la derecha? ¿Mejor la izquierda? Los conductores más ansiosos aprovechan los huecos, alguien que discute con su familia o persigue una emisora de radio, para pasarse de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Siempre parece que el otro carril avanza mejor.

Seguir leyendo en Publico.es – 27 agosto 2010

La última

26 agosto 2010 (1)

Quién es la última?”, pregunta la señora del pelo blanco que acaba de llegar a la pescadería. “Soy yo”, respondo, y la mujer se orienta en la cola y toma la vez con toda naturalidad, sin prestarle mucha atención al desajuste de género entre mi respuesta y su pregunta. Está acostumbrada a hablar en femenino, porque el mundo de la despensa, la cocina y la compra diaria en el mercado de abastos fue a lo largo de su vida una cuestión de mujeres. Al oír que la última soy yo, sólo se ríe la niña del pelo rubio que me dio la vez, quizás porque ya se ha educado, seamos optimistas, en otro mundo.

Seguir leyendo en Publico.es – 26 agosto 2010

Pamela roja

26 agosto 2010 (1)

El verano alcanza su plenitud cuando Ángeles Aguilera cruza la playa de Punta Candor con una pamela roja. A su piel blanca, hecha de presentaciones de libros, cenas con periodistas y campañas editoriales de invierno, no le sienta bien una exposición repentina al sol de agosto. Por eso necesita un tocado para bajar los primeros días a la playa, y su pamela abre el tiempo de los paseos por la orilla, la natación hasta la boya verde y las conversaciones en la intimidad movediza del agua. Flotan con rara libertad las palabras que están lejos de todo, a mitad de camino entre la costa y el horizonte.

Seguir leyendo Publico.es – 25 agosto 2010

La siesta

26 agosto 2010 (0)

La siesta de los mayores es un territorio decisivo en nuestra educación sentimental. Son reparadoras las siestas que uno duerme, sobre todo en el verano, cuando las aspas monótonas del ventilador convierten la habitación en una sucursal momentánea del Caribe. Pero las siestas definitivas son las que duermen los mayores. Se cierran las puertas de las alcobas, cae el silencio y los niños tienen un trozo detenido de la tarde para ellos solos. Aprendemos la buena soledad, igual que la mala, en los rincones apartados de la vida. El mundo aparece de pronto como una cuestión particular, una inquietud propia, al margen de las decisiones y las órdenes ajenas.

Seguir leyendo en Publico.es – 24 agosto 2010